Estoy escuchando el disco "Sólo guitarra" del gran Luis Salinas. Entre todos sus temas y su discografía, hay una canción muy especial que podría oírla miles de veces: "Te extraño". Cómo llega el gran Luis! Dicen de él: Músico autodidacta. No estudió en ningún conservatorio. Es un improvisador nato con una original capacidad interpretativa. Él dice: "Todo tenemos una condición natural para algo. No es lo que te gusta sino lo que podés hacer. El resto es trabajar. No pretendo ser mejor que alguien. Quiero ser el mejor Salinas posible. Mi música más que nada tiene que ser fluída y sincera, si uno no se emociona, el público tampoco”. A sacarse el sombrero, señores...jueves, 11 de octubre de 2007
El otro GRAN Luis
Estoy escuchando el disco "Sólo guitarra" del gran Luis Salinas. Entre todos sus temas y su discografía, hay una canción muy especial que podría oírla miles de veces: "Te extraño". Cómo llega el gran Luis! Dicen de él: Músico autodidacta. No estudió en ningún conservatorio. Es un improvisador nato con una original capacidad interpretativa. Él dice: "Todo tenemos una condición natural para algo. No es lo que te gusta sino lo que podés hacer. El resto es trabajar. No pretendo ser mejor que alguien. Quiero ser el mejor Salinas posible. Mi música más que nada tiene que ser fluída y sincera, si uno no se emociona, el público tampoco”. A sacarse el sombrero, señores...martes, 2 de octubre de 2007
El rugby y yo
Mantengo vívido el recuerdo del primer día que llegué al entrenamiento. Tenía 14 años. La persona que me introdujo al rugby, me presentó al preparador físico. El tipo era enorme. Yo era pendejo, pero tenía una espalda gigante para mi edad. Inmediatamente, integré el grupo de los forwards. Al tiempo, el preparador descubrió mi posición: PILAR DERECHO. Empecé a entrenar muy fuerte. A medida que pasaban los días y los entrenamientos, me iba sintiendo un RUGBIER. Ya no recuerdo cuantas personas subían a esa máquina infernal: la amansadora. Sólo recuerdo que no nos importaba y empujábamos a ese pack mecánico de una punta a la otra de la cancha. Cuando terminábamos, volvía a casa en colectivo. Un viaje de noche y de casi una hora. Dormido, arruinado y con cientos de latigazos en los hombros, pero MUY feliz.El rugby me disciplinó, me salvó. Me enseñó a trabajar en equipo, a respetar al otro, a canalizar toda la furia y la mierda de la edad. Me hizo conocer colosos de gran corazón. Me transformó en un caballero. Me preparó para el futuro. Aprendí a ponerme metas, objetivos. A empujar y a empujar hasta no dar más. A conocerme, a superarme. A sentirme parte de algo y ser alguien.
Hoy, veinte años después, el rugby sigue emocionándome como ningún otro deporte; es la única disciplina que como espectador me convierte en un animal irracional. Puro instinto y emoción. El domingo miré el partido. Mis vecinos ya deben estar al tanto de cuándo juegan los PUMAS y de mis problemas emocionales. Hacía mucho tiempo que no veía un equipo como este.
¡Cómo me emocionan estos PUMAS! ¡Cuánta garra, huevo y sudor!
Esos tipos son un EQUIPO y tienen ganas de INMORTALIZARSE.
Nota I: salvando las distancias, también me impacto el equipo de GEORGIA. Deberían pasarlo en los clubes, en los entrenamientos, como ejemplo de lo que es tener HUEVOS, EMPUJE y BRAVURA.
Nota II: recomiendo la nota "Los Pumas y las actitudes" que escribió en su blog mi amigo Alejandro Rozitchner.
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